Agua
Cómo empecé a beber más agua al día y qué cambió de verdad
No fue el truco de la botella grande. Fue entender por qué a media tarde me caía como una piedra.
Seguir leyendoPrimera entrada · Zaragoza
Este es mi diario: veinte años de oficina, sillas, prisas y cafés de más. Un día decidí anotar lo que probaba para sentirme mejor. Nada de teorías grandes — solo lo que de verdad cambió mis días.
6:42 — antes de que suene el despertador
Sobre mí
Llevo más de veinte años trabajando en administración, la mayoría sentado. No soy médico ni entrenador: soy alguien que un día se miró al espejo un domingo por la tarde y no le gustó lo que vio ni lo que sintió.
Lo que cuento aquí es lo que a mí me sirvió para dormir mejor, moverme más y quejarme menos. No pretendo tener la razón, solo compartir el camino.
Conoce mi historia completa
Lo que fui anotando
Agua
Movimiento
Sueño
Alimentación
Cabeza
Cómo cambió mi día a día
Antes
Diez horas de silla, café para aguantar y la sensación de que el cuerpo pesaba más cada mes, sin ninguna razón que pudiera señalar con el dedo.
El punto de inflexión
Empecé por lo más tonto: un vaso de agua al despertar. Luego cinco minutos de espalda. Nada de propósitos de año nuevo, solo un cuaderno y ganas de probar.
Ahora
Sigo teniendo la misma oficina y las mismas reuniones. Lo que cambió es cómo llego a ellas — y eso es justo lo que voy contando aquí, entrada a entrada.
El diario
Agua
No fue el truco de la botella grande. Fue entender por qué a media tarde me caía como una piedra.
Seguir leyendoMovimiento
La hago antes de ducharme, todavía en pijama. Ni una app, ni un temporizador. Solo esto.
Seguir leyendoAlimentación
Tardé un mes en darme cuenta de la relación entre esa taza y mis tardes espesas.
Seguir leyendoCabeza
No fue el cuerpo el que me avisó primero. Fue lo cansado que estaba de todo, sin motivo aparente.
Seguir leyendoSi quieres ir más allá del blog
Además de escribir aquí, hablo con algunas personas que se sienten identificadas y quieren ponerle orden a su propia situación. No hay tarifas fijas ni paquetes cerrados: cada conversación se adapta a lo que necesitas, y eso se acuerda contigo, no antes.
Uno a uno
Una charla tranquila, por videollamada, para repasar tu rutina actual y ver qué pequeños cambios tendrían más sentido en tu caso concreto.
En compañía
Para quienes prefieren compartir el proceso con otras personas en una situación parecida. Grupos pequeños, pensados para que todos puedan hablar.
Quienes ya han escrito
”Hablar con Javier me ayudó a poner en orden cosas que ya sabía pero nunca hacía.
”Ninguna presión, ningún plan milagro. Solo alguien que entendía por lo que estaba pasando.
”Empecé leyendo el blog y terminé animándome a escribirle. Fue la mejor media hora de mi semana.
¿Hablamos?
Sin compromiso y sin coste: una primera conversación para conocernos y ver si puedo ayudarte. El resto — qué necesitas y cómo lo organizamos — se habla después, con calma.
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